Los primeros fans del deporte

Creado por: Dory Luz Palencia Fecha: 04/08/2023
Amar este deporte es tan fácil como comprometerse con él. Este escrito, más que un artículo informativo, pretende ser una crónica de una madre para decirles a las mamás y los papás del ultimate, que yo también he pasado por lo mismo que ustedes así que entiendo perfectamente cómo se siente.
Mi hija lleva 16 años jugando ultimate frisbee, suficiente tiempo para poderles decir lo que significa esto como madre. Todo comenzó un día en el colegio cuando me pidió que la llevara a un entrenamiento de frisbee. A decir verdad pensé que sería momentáneo como otros deportes que habían pasado por su vida sin dejar mucha huella, pero me sorprendo cada día al saber lo equivocada que estaba.
Esta disciplina deportiva no solo se apoderó de su tiempo libre, sino también de muchas festividades familiares e introdujo una nueva rutina donde en sus días de torneo no hablamos casi nada y un “má, estoy bien”, es el único mensaje que recibo pero me genera tanta paz como nada en la vida. También, las lesiones y fracturas donde me ha tocado dormir en una clínica con ella y pienso que ya dejará el deporte atrás y se dedicará a darme nietos (risas).
Recuerdo como si hubiera sido ayer, unas vacaciones familiares de fin de año en Santa Marta. Todos estábamos hablando, comiendo y disfrutando mientras ella y mis dos yernos (porque los novios de mis hijas también juegan ultimate), estaban preparándose arduamente para un proceso de selección Colombia y fue muy poco lo que los alcanzamos a ver porque siempre estaban en constante entrenamiento y acondicionamiento físico. A mí me encanta hacer ejercicio y era el tiempo que podía compartir con ella mientras hacía sus largas rutinas, pero, por ejemplo, mi hija menor no es mucho de ejercitarse entonces con ella si compartió muy poco y eso me dolió como mamá porque realmente pensé que íbamos a tener más tiempo en familia y no fue así.


Los meses pasaron y un día, en un torneo de preparación al mundial, mi hija se lesiona tan fuerte que no puede continuar con el proceso. Para nosotros como familia fue un golpe muy duro, porque como madre que soy, sabía lo que esto significaba. Yo conocía más que nadie lo mucho que se había preparado para este momento.
Esa llamada me dejó totalmente fría y escucharla llorar me rompió el corazón; sin embargo, y con todo lo que sentí, soy de las mamás que pienso que nada pasa por casualidad y quizás aunque nosotros no lo queríamos así, Dios tenía preparadas otras cosas mejores para su vida. Así que me sequé las lágrimas, agarré fuerzas y le dije unas palabras que jamás las voy a olvidar: “hija, tu fuerza es interminable, eres la mejor independientemente de lo que suceda, eres el orgullo de nuestra familia, todos estamos aquí para ti, todo va a salir bien y ya tendrás el tiempo de ir a otros mundiales mucho mejores”. Hasta el día de hoy no sé de dónde saqué tanta fuerza para darle ánimo a ella, pero cuando eres mamá tu apoyo y fortaleza parecen inagotables.
No lo pensé dos veces y viajé a Bogotá inmediatamente para estar con ella en todo su proceso, tanto físico como psicológico. Todo el tiempo le recordaba lo valiente que era, la guerrera que es para mí, lo mucho que la amo y que todos en nuestra familia la aman. Siempre confié en Dios y se lo entregue todo a Él; para mí, fue lo mejor que pude hacer porque eso me ayudó a poder ayudar a mi hija y como familia salimos adelante.
Este deporte, como todo en la vida, tiene sus pros y contras. Pasar fechas especiales sin su compañía no ha sido tarea fácil, así como todas las otras cosas que les he contado anteriormente. Pero cuando veo lo feliz que está, que su salud física (que para mí es lo esencial) está en óptimas condiciones, cuando la he visto cantar el himno del país en otras partes del mundo, cuando veo lo mucho que ha recorrido y conocido alrededor de este planeta y todos los amigos que ha hecho, entonces es ahí cuando sé que todos nuestros esfuerzos como familia han valido la pena.
Ahora mismo está avanzando en el proceso de ser entrenadora, está aprendiendo mucho y le gusta. Realmente pienso que María Fernanda es una líder nata y estoy segura que será la mejor. A todos los papás y mamás, los invito a que apoyen a sus hijos. Nosotros somos los primeros fans en sus vidas y ellos siempre buscarán nuestra aprobación por ser sus padres. Sé que no es un camino fácil, es de esfuerzo y dedicación diaria, pero nadie dijo que la vida sería fácil; y así como cuando nosotros fuimos jóvenes, luchamos por nuestros sueños y gustos, ahora es momento de ser padres y apoyar los de nuestros hijos.
Mamá, papá: tu hijo o hija siempre recordará que estuviste ahí incluso cuando nadie más lo estuvo. Que creíste en él o en ella cuando nadie más lo hizo. Créeme, vale la vida ser el primer fan de tu hijo o hija, porque al final lo único que importará es si tu estuviste o no cuando te necesitó.
Un escrito dedicado a mi hija Maria Fernanda Galindo con mucho amor de su mamá
Dory Luz Palencia.
















