EUFORIA: 20 años de historia

Creado por: Andrés Ángel Fecha: 12/09/2023
Escribir un artículo sobre cualquier tema tiene algo de complejidad. Organizar las ideas, estructurar la historia, decidir la conclusión para luego enfocar toda tu energía en llenar los vacíos. Paradójicamente, es un proceso que se escribe y se termina en un par de líneas, más fácil de lo que se vive, muchas veces sin saber cuándo termina.
Cuando se pasa a escribir sobre una organización, el nivel de complejidad incrementa. Darle atributos a una organización es fácil para el que escribe, pero, como en la mala ficción, difícil para el lector. La tarea se pone aún más compleja cuando se escribe sobre Euforia, una organización naturalmente callada.
Pero esa es, en esencia, una buena posición inicial para relatar algo que ilustra un poco la historia y la búsqueda del Dragón. Un grupo de hombres y mujeres que cumple 20 años en 2023 y del que he tenido el orgullo y la fortuna de apoyar desde hace 11.
Aunque gozamos de la ventaja de no tener límite de palabras, debemos considerar la atención del lector. Así que intentaremos resumir la historia tanto como se pueda. No planeo llevarlo por un documento corporativo, pero si darle una breve impresión de la relevancia histórica de Euforia, los elementos que pasar por el club ha dejado en los que lo han hecho y cómo creo que ha moldeado su camino.
La primera razón para celebrar los 20 años de Euforia es rendir homenaje a los gigantes en cuyos hombros efectuamos nuestra labor. Tuve la fortuna de rendir mis respetos con trabajo a algunos de los fundadores y también a varias de las siguientes generaciones. Decidí editar los nombres del artículo, para no dejar por fuera a nadie que haya sudado y sangrado por este colectivo. Para el lector, el mérito de este grupo es tal vez el trabajo más difícil y desagradecido, el de ser pionero.
Una segunda razón para celebrar las dos décadas es su contribución a la escena nacional en procesos internacionales. Uno de los más altos testimonios a su legado es la participación en World Games. Hasta la fecha, las tres participaciones del país han contado con al menos un dragón como entrenador y otro dragón como jugador. Alto estándar para mantener por tanto tiempo.


Desde Vancouver 2007, todas las selecciones colombianas masculinas open han contado con uno o varios jugadores de Euforia, y el club ha ondeado su bandera en cuatro mundiales de clubes consecutivos; de nuevo, un logro para destacar por lo complicado de mantener un estándar de excelencia por un periodo de tiempo tan prolongado. Por último, y para conectar con el siguiente tema, he de destacar su contribución a la representación en Londres donde se logró llegar al top 8 y apoyar en la clasificación a dos juegos mundiales consecutivos.
Pero tal vez la mayor razón para celebrar a esta institución es precisamente que ha logrado una tradición donde se comparte el deseo por la excelencia. Un compromiso con el mejoramiento continuo a través del entrenamiento y una dedicación a la comunicación enfocada 100% en la mejora. Es imposible lograr mejorar en algo que no se mide y la organización se ha dedicado a buscar a través de la introspección qué aspectos debemos medir y qué tan de cerca; todo con la humildad de la misión mitológica de un Koi: intentar subir la cascada una y otra vez.
Hay un filósofo de apellido Sartre que afirmó, basado en su concepto de libertad, que “todos podemos elegir”. Yo creo que él tiene razón y que hay personas a las que la vida logró convencer de rendirse temprano. Ellos han sido exitosos en su elección, en ser personas que abandonaron la dificultad a mitad de camino y como resultado de ejercer ese libre albedrío, terminan con una vida de potencial sin aprovechar.
Eso lo cuento para darle paso a la última razón para celebrar a Euforia, que es tal vez la más personal. A través de mi paso por la institución aprendí a encender la llama más importante que un hombre puede encontrar: la llama de la verdadera pasión. Es a través de mi experiencia acá que he entendido importantes elementos de lo que representa el liderazgo, la excelencia y la responsabilidad. Y ha sido mi experiencia con su bandera la que me ha dado la oportunidad de representar a mi país haciendo lo que amo. En resumen, de no conformarme con nada menos que extender a lo personal esa elección constante por la excelencia.
Celebro los 20 años del dragón por sus triunfos y por el rol que ha jugado en mi vida. Celebro a nuestros rivales sin los cuales nada de esto sería cierto o tendría valor. A los Osos, entre otros que nos mantienen remando hoy cuando muchos creíamos que estaríamos retirados: cada lucha tiene la importancia promedio que ambas partes le dan, y la verdad, no logro visualizar la última década de mi vida sin unos rivales que se tomen esto tan en serio como nosotros.


Celebro también a aquellos que inician, y espero que esta historia pueda servirles de inspiración para crear muchas más. Cada municipio de este país se beneficiaría de tener un grupo de Kois buscando graduarse de dragones año tras año, empujando.
Concluyo deseando para ustedes, estimados lectores y colegas deportistas, que la vida una su camino con causas afines, como lo hizo conmigo y Euforia. Algo que despierte en ustedes una fe transformadora, una causa que despierte en ustedes las más grandes pasiones. Kierkegaard dijo que “la fe es lo que va más allá de lo racional y que solo hacemos por Dios o por el amor”. Si esto es cierto, sus más grandes obras van a requerir una fe difícil de describir con palabras, como ese tipo de cosas que solo se sienten en la cancha cuando usted se encuentra con los suyos.
Larga vida al Dragón y a los Kois que luchamos en su nombre. Que la existencia sea larga y llena de salud para seguir intentando subir la cascada.
















